Siempre desnuda.
Un poco cansado, observo el efecto que proboca la luz sobre el agua. El fondo de la pileta tiene muchas lineas curvas luminosas que se mueven conforme el agua se agita.
El movimiento de la luz es muy pleno.
¿Por qué esas líneas nos parecen tan bellas?
A veces pienso que la naturaleza se impone hermosa frente a nosotros porque de alguna manera evoca esa última instancia en la que nos observamos a nosotros mismos y nos sentimos parte del todo, como último recurso para contextualizarnos en el sinsentido de la existencia. Somos muy parecidos a cada parte de verde que podemos ver en un jardín o toda gota de agua que hay en el mar; porque siempre vamos a asociarnos con el cielo, con el Sol, con la Luna, con el fuego y con el frío; porque siempre vamos a escoger nuestro hogar entre la vida y la muerte, ambas como el producto mas perfecto de cosas que todavía no comprendemos.
Algo tan extraño y sutil como que el uranio de alguna bomba atómica pudo haberse generado en la misma estrella que el calcio en los dientes de la sonrisa de mi abuelo, tan inofensivo.
Creo que reconocer la belleza es abalar el hecho de que continuamente buscamos el sentido a algo muy independiente de nosotros, es decir, ¿Por qué la luz forma esa silueta con el agua en movimiento? ¿Porqué no simplemente el fondo se ilumina de forma homogénea?
Podría deberse a que la naturaleza es, enrealidad, la forma mas simple de manifestar el todo.
Pero no tiene mucho sentido interpretarse a uno mismo en tres dimensiones, sino en mas, en muchas mas de la que nuestra imaginación esta concevida, para comprender realmente lo que podría abarcar el todo.
Pero no tiene mucho sentido interpretarse a uno mismo en tres dimensiones, sino en mas, en muchas mas de la que nuestra imaginación esta concevida, para comprender realmente lo que podría abarcar el todo.
¿Podría encontrarse, si es que existe, algún final a nuestras preguntas?
A veces estoy muy seguro de que no existe tal final, y en cierto modo es desalentador y alentador al mismo tiempo: la sorpresa no terminaria, pero la respuesta absoluta sería inalcanzable.
Quizás es algo retórico, es decir, el agua afecta el curso de la luz, provocando esas siluetas, la luz sobre el agua afecta el curso de algo dentro nuestro, y simplemente la inmensidad, todo esa minúscula observación sobre el fondo de una pileta, tome partido de nosotros para sucederse sobre nuestra potestad de la concepción, e inexorablemente seamos parte de su contínua expansión sobre sí; sucumbir, finalmente, es sentir ese gran peso sobre uno mientras suspira feliz por lo basto que es el mundo, familiarizado momentáneamente con todo lo que ignoramos.
El universo es un gran golpe a nuestro entendimiento; qué hay en el centro de las galaxias, qué provoca que imanes se atraigan, qué sentido tiene que el tiempo sólo tenga una dirección y qué es a ciencia cierta la luz.


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